Category: Práctica Budista. Diez Campos de la Práctica Zen ~ Translator: Claudio Sabogal
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El octavo Campo de la Práctica Zen es la Realización, que consiste en obtener una experiencia directa y personal de la verdad. La Realización te ayuda a responder de forma adecuada, permitiéndote vivir por elección en lugar de por karma. Y lo que es más importante, te proporciona una perspectiva más amplia que puede dar lugar a la ecuanimidad, incluso a la alegría. Hay distintos niveles de verdad, y el Dharma (la Realidad con R mayúscula) es la verdad más grande de todas. Afortunadamente, es una verdad maravillosa y liberadora a la que despertar. Sin embargo, es importante entender que no existe una “Realización” que puedas alcanzar y que signifique que lo sabes todo. La verdad es infinita y siempre hay más a lo que despertar y encarnar.
Contenido:
- ¿Qué es la Realización y Por Qué Es Importante?
- Diferentes Tipos de Conocimiento
- La Importancia de la Mente Tranquila, la Mente Silenciosa y el Samadhi para la Realización
- Sesshin: Condiciones Ideales para una Mente Tranquila
- La Mente Tranquila y el Camino Radicalmente No Dual del Soto Zen
- Prácticas de Esfuerzo Dirigido Como Compasión Para Uno Mismo
- La Unidad de la Práctica y la Realización
- Ni Demasiado Cerca ni Demasiado Lejos
Este espisodio es el octavo capítulo de mi libro : Los Diez Campos de la Práctica Zen: Una Guía para Principiantes. Versiones en español en el Apartado Traducciones al Español
¿Qué es la Realización y Por Qué Es Importante?
Desde el principio, el Budismo se ha centrado en el poder de la Realización, el poder liberador y transformador de percibir la verdad. El Buda Shakyamuni quería saber cómo alcanzar la verdadera paz mental dada la inevitabilidad de la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte. Estudió con los maestros espirituales de su tiempo y pasó seis años explorando diligentemente diferentes tipos de práctica, incluido el ascetismo extremo. Finalmente, se decidió por un método de meditación que le permitió ver qué causaba verdaderamente el sufrimiento humano y cómo aliviar ese sufrimiento a pesar de la inevitabilidad de la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte. La descripción del despertar del Buda relata una serie de realizaciones que tuvo sobre el karma, las Tres Marcas (impermanencia, no sustancialidad y Dukkha), las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero. [1]
Un aspecto central del énfasis Budista en la Realización es el hecho de que la Realidad con R mayúscula es algo maravilloso y liberador al que despertar. Si, por el contrario, el Buda y nuestros antepasados del Dharma del pasado hubieran despertado a la realidad y hubieran descubierto que era un vacío nihilista, o que no se podía encontrar una paz mental duradera excepto en la próxima vida, o que la práctica espiritual podría tener poco efecto en tu experiencia, ¿qué sentido tendría despertar? Bien podrías hacer tu mejor esfuerzo para ignorar la realidad y aprovechar todos los placeres que puedas antes de que la enfermedad, la vejez y la muerte te alcancen.
El Budismo no niega de ninguna manera que la vida puede ser terrible a veces: dolorosa, problemática, injusta, estresante e incluso agonizante. Sin embargo, independientemente de tus circunstancias, siempre ayuda percibir tu situación con la mayor claridad posible. La Realización te ayuda a responder adecuadamente, permitiéndote vivir por elección en lugar de por karma.
Aún más importante, la Realización te da una perspectiva más amplia que puede resultar en ecuanimidad, incluso alegría. Esto se debe a que hay diferentes niveles de verdad, y el Dharma es la verdad más grande de todas. No excluye, niega ni contradice ninguna de las verdades menores que experimentas, como tu reacción ante la injusticia, el dolor de una enfermedad o el duelo por una pérdida. Pero alrededor, debajo, impregnando todas tus experiencias, abrazando toda la Vida, están las verdades de la Vacuidad, la Talidad, la Interdependencia y la Naturaleza Búdica (entre otras).
En cierto sentido, la Realidad con R mayúscula es más verdadera que casi todo lo que percibes habitualmente y crees que estás tratando. Esto no es para menospreciar la vida cotidiana ordinaria o insinuar que es solo una ilusión, pero la Realidad contiene la vida cotidiana ordinaria mientras que, por lo general, la vida cotidiana no contiene la Realidad. Es como los dedos de una mano. Si algo oscureciera la mano y todo lo que vieras fueran dedos, separados físicamente y con una forma única, moviéndose independientemente, podrías pensar solo en los dedos individuales. Cuando ves la mano a la que están unidos los dedos, ves que ellos no están separados en última instancia y que cada uno cumple una función solo en relación con toda la mano. La verdad de la mano, en cierto sentido, es más verdadera que la impresión de los dedos individuales. La verdad más amplia incluye –incluso depende de– la verdad más pequeña de los dedos que son, al menos en cierta medida, física y funcionalmente independientes.
Hay muchas palabras Zen y Budistas para la Realización, incluyendo iluminación, despertar, liberación, kensho y satori. A veces estos términos se refieren a intuiciones muy específicas y otras a la experiencia integral, estable y directa de la Realidad-con-R-Mayúscula. Me gusta el término “Realización” porque tiene un doble significado, que apunta tanto a la intuición consciente como al acto de hacer algo real. Como explico más adelante, en el Zen ambos significados de Realización son igualmente importantes y, de hecho, se abordan como una sola y misma cosa.
En la práctica, no es importante preocuparse por categorías o niveles de intuición, ni inquietarse por alcanzar alguna experiencia exótica de despertar. Es suficiente explorar el poder transformador de la Realización en tu propia experiencia directa. La verdad tiene un solo sabor: desde una pequeña percepción de tu propio comportamiento que te ayuda a cambiar un hábito hasta una percepción profunda del Vacío que cambia toda tu perspectiva de la Vida.
En lugar de esforzarte por alcanzar una esquiva Iluminación con I mayúscula que resolverá todos tus problemas y te convertirá en un santo respetado y amado, aprecia las muchas “iluminaciones” que experimentas a lo largo de muchos años de práctica. No existe ninguna “Realización” que puedas alcanzar que signifique que lo sabes todo. La verdad es infinita y siempre hay más a lo que despertar y encarnar.
Diferentes Tipos de Conocimiento
Tan pronto como empezamos a hablar de experiencias como “percibir la verdad” o “despertar a la Realidad”, se hace necesario aclarar qué quiere decir el Budismo con “conocer” o “darse cuenta”. En última instancia, la comprensión transformadora proviene de experiencias personales y directas de la Realidad con R mayúscula. Sin embargo, hay muchos tipos diferentes de conocimiento, y todos son importantes para nuestra práctica.
Para entender y apreciar los diferentes tipos de conocimiento, es útil una analogía. Digamos que te fascina la ciudad de Nueva York, pero nunca has estado allí. Empiezas a leer todo lo que puedes sobre ella y a ver películas que transcurren allí. Al principio de tu investigación, sabes algo sobre la ciudad, y después de un año o dos sabes mucho más. Si bien tu “conocimiento” en este punto es intelectual y no se basa en la experiencia directa, puede ser útil, inspirador y prepararte para visitarla.
Luego puedes visitar la ciudad de Nueva York durante una semana y puedes sumergirte en las vistas, los sonidos, los olores, los sabores y la experiencia física de la misma. Algunos de sus conocimientos intelectuales te resultarán relevantes durante su visita, pero también te encontrarás con cosas que nada de lo que hayas estudiado antes te habría podido comunicar. Después de una semana, tendrás un conocimiento mucho más rico de Nueva York, basado en parte en tu experiencia personal directa, pero también te habrás dado cuenta de que sólo viste una pequeña fracción de la ciudad. La visitarás una y otra vez a lo largo de los años, y cada visita profundizará y ampliará tu conocimiento y lo convertirá en parte de quién eres.
Finalmente, decides mudarte a Nueva York. Tendrás experiencias como residente que nunca habrías tenido como visitante. Con el paso de las décadas, te convertirás en Neoyorquino y, aunque tu conocimiento de la ciudad obviamente aumentará continuamente, dejarás de buscar conscientemente ese conocimiento. Como estás rodeado por la ciudad, sólo necesitarás vivir tu vida para profundizar tu relación con ella.
Sin embargo, no importa cuántos años vivas en la ciudad de Nueva York después de haberte mudado allí, tu conocimiento de ella nunca será tan profundo y penetrante como el de alguien que nació y creció allí. Sorprendentemente, al profundizar tu relación con el Dharma, puedes alcanzar la experiencia de un nativo; después de todo, eres un nativo de la Realidad con R mayúscula.
Todos los niveles de conocimiento son legítimos y valiosos si aprecias sus limitaciones. El conocimiento intelectual es importante siempre y cuando no concluyas que es un sustituto de la experiencia directa; esto sería como tener una obsesión de por vida con la ciudad de Nueva York pero no visitarla nunca. Los encuentros con la Realidad durante el Zazen o un retiro de meditación profundizan tu conocimiento de la verdad, pero esas experiencias no se pueden capturar por completo y guardar para más adelante; intentar hacerlo sería como estudiar habitualmente las instantáneas y los recuerdos de una visita a Nueva York, tratando de revivir experiencias que se alejan cada vez más en el pasado.
Aún después de que te sientas bastante familiarizado con la Realidad y te des cuenta de que nunca está separada del aquí y ahora, sería un error creer que tus experiencias suman algo más que los encuentros de un ser con algo ilimitado. Sería como vivir en la ciudad de Nueva York durante décadas y jactarse de que no hay nada más que aprender sobre ella. El objetivo es profundizar continuamente la comprensión del Dharma.
La Importancia de la Mente Tranquila, la Mente Silenciosa y el Samadhi para la Realización
¿Cómo se trabaja en la Realización? La práctica en todos los campos del Zen prepara el terreno para el despertar y lo facilita, pero tres son particularmente relevantes para cultivar el tipo de percepción necesaria para la Realización: Zazen, Atención Plena y Estudio del Dharma. El Estudio del Dharma desafía tus ideas y suposiciones existentes, y te indica las respuestas a preguntas que quizás nunca hayas pensado en hacer. Zazen y Atención Plena te permiten familiarizarte con la experiencia de una Mente Tranquila.
La Mente Tranquila es una mente sin pensamientos extraños, o al menos mayormente espaciosa, con pensamientos ocasionales que pasan por ella como estática de fondo, con muy poca carga emocional. Este es el estado de tu mente cuando te has entregado por completo a la práctica de Zazen, o cuando estás siendo verdaderamente Consciente. Cuando has dejado ir tu mapa mental de la realidad, tu mente está tranquila y abierta a las posibilidades. Cuando tienes intimidad con la Vida, tu mente está tranquila y receptiva. Cuando prestas atención a lo que está sucediendo, independientemente de si la situación parece relevante para tu propio interés, tu mente está tranquila.
La Mente Quieta es un prerrequisito para la Mente Silenciosa, y la Mente Silenciosa es un prerrequisito para el Samadhi – el estado mental que te permite Realizar lo que es más verdadero. La Mente Silenciosa es una mente verdaderamente sin pensamientos – espaciosa, clara, estable, alerta y consciente. El Samadhi es un estado de conciencia no dual, donde tu mapa mental desaparece tan completamente que ya no hay ningún sentido de “tú”. Tu sentido del yo, en su forma más fundamental, es simplemente un sentido de separación – la piedra angular de tu mapa mental.
El Samadhi no es un estado que pueda ser forzado a través del esfuerzo, porque tal esfuerzo implica un sentido de separación de un estado o de algo que quieres realizar. Todo lo que puedes hacer es sentarte con la Mente Silenciosa, creando las condiciones para el Samadhi. Cuando menos lo esperes, el Samadhi puede venir a ti como un gato acurrucado en tu regazo. Así como es probable que ahuyentes a un gato agarrándolo, ahuyentarás al Samadhi a menos que permanezcas completamente quieto, aceptándolo como un regalo sin ningún esfuerzo por hacerlo durar. Afortunadamente, incluso un momento de verdadero Samadhi te permite percibir directamente los aspectos más profundos del Dharma.
Sesshin: Condiciones Ideales para una Mente Tranquila
La importancia del Samadhi es la razón por la que practicamos en una Sesshin. Sesshin es un retiro de meditación residencial silencioso que dura cinco o más días. Se sigue un horario comunitario durante todo el tiempo: despertarse antes del amanecer para hacer Zazen, sentarse unas ocho horas al día y dividir el tiempo dedicado a la meditación con cantos, trabajo y comidas en silencio y descanso. Durante la Sesshin se renuncia a todas las comodidades y mecanismos de afrontamiento habituales, incluidos el entretenimiento, la socialización, el alcohol, el acceso a Internet y la comunicación con amigos y familiares. La gran cantidad de Zazen, el silencio y la simplicidad de la Sesshin crean las condiciones ideales para una Mente Tranquila.
Por supuesto, encontrarse en medio de una Sesshin no significa que automáticamente tendrás una Mente Tranquila, o que esté garantizado que la experimentarás mucho durante el retiro. Probablemente se sorprenderá al descubrir lo activa que estará su mente a pesar del hecho de que esencialmente la has puesto a dieta de hambre en términos de distracciones y contenido nuevo. Aun así, casi todas las personas que aguantan durante una sesshin completa (pueden ser muy exigentes física y emocionalmente) descubren que su mente se calma al menos un poco en el transcurso de unos días. Después de repetir sus temas favoritos una y otra vez, la mente se cansa de sí misma. Agotada, considera la posibilidad de cooperar un poco más con el Zazen y la Atención Plena.
Asistir a una Sesshin es una práctica que debería realizarse una y otra vez; es poco probable que experimentes una Mente Quieta prolongada, una Mente Silenciosa o Samadhi durante tu primera Sesshin. Sin embargo, es probable que experimentes una mente más tranquila que la que hayas experimentado antes, y esto puede ser suficiente para inspirar tu práctica durante mucho tiempo. La Sesshin te muestra lo que es posible en tu Zazen y en la Atención Plena que buscas llevar a todos los aspectos de tu vida. Puede que sean necesarias muchas Sesshin a lo largo de muchos años antes de que lo que experimentes en medio de un retiro se parezca a lo que experimentas en medio de tu vida diaria ordinaria, pero con el tiempo, la diferencia entre Sesshin y el resto de tu vida se hace cada vez menor.
Puedes enfrentar obstáculos prácticos a la hora de asistir a Sesshin. Problemas de salud, responsabilidades familiares y laborales, finanzas limitadas o la distancia a una Sesshin pueden significar que un retiro residencial de cinco a siete días no sea una opción para ti en este momento. Afortunadamente, después de la COVID-19 hay muchas oportunidades para participar en una Sesshin desde casa, a través de Internet. Definitivamente, esto no es lo mismo que estar en un retiro en tres dimensiones, pero aún así puede ser una experiencia muy valiosa. Si quieres profundizar en tu práctica Zen, es importante que reserves un espacio para una Sesshin en tu ajetreada vida al menos una o dos veces al año.
La Mente Tranquila y el Camino Radicalmente No Dual del Soto Zen
Al hablar de “Realización”, “Mente tranquila” y “Samadhi”, puede parecer que acabo de crear una contradicción con la esencia del Soto Zen, que es una práctica de no dualismo radical. En el Soto Zen, practicamos Shikantaza, o Simplemente Sentarse, en la que no se aspira a ningún objetivo o estado mental. La práctica de la Atención Plena en el Soto Zen se trata de atención y cuidado de todo corazón, no de disciplinar una mente rebelde. Los capítulos sobre los Campos de Zazen y Atención Plena no dicen nada sobre la Mente tranquila, para que no la establezcas como meta.
Si adoptas plenamente el camino del Soto Zen, conceptos como Realización, Mente Tranquila y Samadhi no se emplean como metas, sino como descripciones de lo que sucede cuando te dejas llevar. Si practicas Shikantaza diligentemente en una Sesshin, hora tras hora, día tras día, Simplemente Sentarte sin ningún objetivo en absoluto, tu mente se aquietará gradualmente por sí sola. Tu conciencia se concentrará y estará alerta (al menos a veces), no porque la hayas forzado a ser así, sino porque todo lo que te sobra se habrá desvanecido. Es un proceso extremadamente elegante y sin lucha, que deja en claro que estás volviendo a casa, a tu verdadera naturaleza, sin lograr algo especial mediante el ejercicio de la voluntad. De manera similar, la atención plena Soto Zen simplemente se presenta en tu vida: solo comer, solo dormir, solo conducir.
Sin embargo, si no estás muy familiarizado con La Mente Tranquila o te sientes generalmente incapaz de acceder a ella, ya sea en el asiento de meditación o fuera de él, el camino Soto Zen puede resultar muy difícil o poco gratificante. Tu mente puede ser adicta a pensar por muchas razones. Puedes ser del tipo “placer”, lleno de anticipación por todos los placeres de este mundo, incluidos los placeres sensoriales, pero también el amor de la familia, la alegría de aprender y la satisfacción del logro. Puedes ser del tipo “aversión”, preocupado por la ira, la preocupación, la ansiedad, el miedo o el arrepentimiento. O puede que seas del tipo “discursivo”, con una mente que divaga sin fin de un tema a otro con tal ímpetu que es muy difícil detenerla.
Es importante aprender a acceder a la Mente Tranquila fuera de Sesshin, que es donde pasas el 99% de tu tiempo. ¿Por qué? No es que haya nada malo en pensar, es que cuando tu mente está tranquila, eres más capaz de percibir lo que es más verdadero. Mantener una relación con la Mente Tranquila también te ayuda a experimentar la Mente Silenciosa –o tal vez incluso Samadhi– cuando estás sentado (en una Sesshin o fuera de ella).
Desde el punto de vista del Soto Zen, cuando la práctica de Shikantaza o Mindfulness no te da una muestra satisfactoria de Mente Tranquila, significa que no te estás entregando por completo a la práctica. La forma de abordar ésto no es criticándote a ti mismo y esforzándote (creando así dualismo), sino fortaleciendo tu Bodhicitta (tu deseo sincero de practicar, tu voluntad de entregarte al proceso). Puedes lograr ésto recordándote a ti mismo: “Solo la Mente Tranquila me permite percibir lo que es más verdadero”. El camino del no dualismo radical requiere mucho esfuerzo, pero no es el tipo de esfuerzo habitual. Requiere una fe profunda y cierta temeridad en lo que respecta a nuestra agenda egocéntrica.
Puede ser útil recordarte a ti mismo que “tranquilo” es un término relativo. Hay una gran diferencia entre una mente “ruidosa” (que se agita con pensamientos cargados de emociones o aleatorios) y una Mente Silenciosa, pero todos los aspectos de tu práctica pueden conducir, gradualmente, a una mente más tranquila. En particular, Poner fin a Dukkha, vivir de acuerdo con los Preceptos y Abrir el Corazón pueden disminuir la prevalencia de pensamientos perturbadores y compulsivos. Es un motivo de celebración cuando descubres que eres capaz de dejar ir tus pensamientos con bastante facilidad y regresar, aunque sea por un momento, a la Mente Tranquila.
Prácticas de Esfuerzo Dirigido Como Compasión Para Uno Mismo
Por más hermoso que pueda ser un camino radicalmente no dual, no hay necesidad de volverse puritano al seguirlo. Puede ser un acto de compasión hacia uno mismo participar en prácticas de Esfuerzo Dirigido para darse una idea de la Mente Tranquila. La mayoría de las técnicas de meditación del mundo, incluidas la mayoría de las del Budismo, son prácticas de Esfuerzo Dirigido, en las que se establece un objetivo y se emplea algún tipo de método destinado a acercarse a ese objetivo. Pueden ser maravillosamente efectivas. A veces, solo necesitas un descanso de tus propios pensamientos, y pasar un tiempo con una Mente Tranquila (o una mente más tranquila) puede ser muy reparador.
Las prácticas de Esfuerzo Dirigido para aquietar la mente durante la meditación incluyen concentrarse en la respiración, tal vez contar las exhalaciones del uno al diez y luego comenzar de nuevo desde uno. Puede imaginar que su exhalación es un cepillo que limpia la mente de pensamientos. Puede concentrarse en el sonido o hacer un escaneo corporal (moviendo su conciencia metódicamente por todo el cuerpo). Un koan o un verso poco conocido de una enseñanza puede servir como objeto de atención mientras te inclinas hacia él con un espíritu de cuestionamiento. Puedes elegir un verso corto que te inspire a dejar de pensar y repetirlo en silencio para ti mismo. Algunas personas encuentran que la práctica de Metta calma la mente. En todas las prácticas de Esfuerzo Dirigido, cuando notas que tu mente se ha alejado de su objeto meditativo, o cuando has olvidado tu método, simplemente diriges la mente de nuevo a su tarea, dejando de lado cualquier pensamiento extraño a proceso.
Hay muchas prácticas de Esfuerzo Dirigido de Atención Plena que puedes hacer para acceder a la Mente Tranquila mientras realizas tu vida diaria. Puedes cultivar la conciencia del cuerpo, notando cuándo estás sentado, de pie, caminando o acostado. La conciencia de la respiración es algo que se puede aplicar sin importar lo que estés haciendo. Puedes recitar gathas, o versos cortos destinados a recordarte que prestes atención a lo largo del día, vinculándolos con actividades regulares como levantarte por la mañana, cepillarte los dientes o comer. La enseñanza de Buda sobre los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena ofrece más prácticas,[2] y hay libros contemporáneos que sugieren prácticas sencillas adaptadas a la vida moderna.[3]
Si te resulta difícil alcanzar la Mente Tranquila incluso con prácticas de Esfuerzo Dirigido, puedes probar uno de dos enfoques muy sencillos.[4] En primer lugar, establece tu intención de cultivar la Mente Tranquila durante tres respiraciones. Inhala lenta y conscientemente, luego exhala lentamente, tal vez incluso frunciendo los labios y haciendo un sonido suave. Cuando llegues al final natural de tu respiración, mantén la respiración durante un segundo o dos. En ese par de segundos, tu mente probablemente esté vacía. Luego suelta e inhala, luego repite durante dos respiraciones más, concentrándote en el lugar tranquilo al final de la exhalación. En segundo lugar, establece tu intención de elegir la Mente Tranquila durante un tiempo muy limitado, vinculado a alguna actividad, como mientras lavas este plato, o durante los próximos tres pasos, o mientras doblas las próximas tres camisas. Después de la actividad, libera tu mente nuevamente. Puedes repetir estos enfoques simples con frecuencia sin establecer una lucha dualista demasiado grande dentro de tu propia mente.
Si las prácticas de Esfuerzo Dirigido no te funcionan bien, entonces un enfoque no dual como el Soto Zen es para ti. Si encuentras que las prácticas de Esfuerzo Dirigido son efectivas para aquietar tu mente, ¡genial! Deberías emplearlas en tu práctica tanto como quieras. Simplemente intenta tener claro qué práctica estás haciendo, cuándo y por qué. Si quieres explorar completamente Shikantaza y el camino Soto Zen, recurrir a las prácticas de Esfuerzo Dirigido cuando no estás satisfecho con lo que está sucediendo en tu mente puede ser como contraer matrimonio con un acuerdo prenupcial: preservar una “salida” que te impide comprometerte por completo, lo que afecta tu Zazen y crea una profecía autocumplida de que Shikantaza no funcionará para ti. Dicho esto, hay muchos practicantes de Soto Zen que emplean métodos de Esfuerzo Dirigido de vez en cuando, así que confía en tu propio juicio sobre lo que funciona mejor para ti.
La Unidad de la Práctica y la Realización
La “realización” incluye tanto la percepción consciente como el acto de hacer algo real. Muchos aspectos de la práctica zen tienen que ver con aprender a vivir de acuerdo con las verdades más profundas y encarnarlas incluso antes de tener algún tipo de experiencia consciente de ellas. Una enseñanza central del Zen Soto es que la “práctica” (cómo vives, qué haces) no está separada de la Realización.
Puede resultar tentador imaginar que puedes alcanzar algún tipo de Realización que acorte el trabajo necesario para cambiar tu comportamiento, poner fin a tu Dukkha y Abrir tu Corazón, pero no es así como funcionan las cosas. La percepción puede ser transformadora, pero no es magia. Aún necesitas encarnar lo que sea que hayas Realizado, y ese no suele ser un proceso sencillo. Lleva tiempo, paciencia y trabajo.
Aún más importante, el trabajo que haces sobre ti mismo es la Realización en acción. Tu Bodhicitta, después de todo, no es solo lo que te impulsa a practicar, es tu propia naturaleza despierta que se agita dentro de ti, invitándote a conocerla y manifestarla. Un momento en el que se elige descansar en la Mente Tranquila es eso. Un acto de compasión es eso. Aceptar algo difícil para aliviar Dukkha es eso.
Ni Demasiado Cerca ni Demasiado Lejos
Una desventaja de un camino radicalmente no dual es la tentación de volverse complaciente. Debido a que nos abstenemos de establecer una meta, es fácil asumir que no hay nada que Realizar. Esto es muy desafortunado.
Uno de nuestros antepasados Soto Zen, Hongzhi, advirtió que “si la iluminación descuida la serenidad, entonces aparece la agresividad”, pero “si la serenidad descuida la iluminación, la oscuridad conduce a un Dharma desperdiciado”. [5] Una práctica radicalmente no dual de dejar ir es serenidad, mientras que la iluminación es una orientación consciente hacia la verdad. Si te obsesionas demasiado en tratar de alcanzar la comprensión, puede conducir a una práctica dualista, a la lucha, a la competitividad y a la frustración. Si te acomodas en Simplemente Sentarte mientras olvidas el vasto y sutil Dharma al que aún no has despertado, puedes volverte complaciente y aburrido, perdiendo la oportunidad de Realizar la verdad por ti mismo. En Soto Zen, decimos que tenemos el “objetivo de la falta de objetivos”; es un objetivo diferente a cualquier otro en tu vida, pero es un objetivo.
En el texto clásico Chan “El precioso espejo Samadhi”, se dice: “Apartarse y tocar son dos cosas incorrectas, porque son como un fuego inmenso”. [6] El Dharma es la verdad mayor que subyace a toda la existencia. Si quieres conocerlo, tienes que comprometerte atentamente con todo tu corazón al mismo tiempo que cultivas la serenidad, la aceptación, la humildad, la apertura mental y la paciencia.
Referencias
[1] Véase el Campo de Estudio del Dharma para más información sobre cada una de estas ideas, que se convirtieron en el núcleo de las enseñanzas del Buda.
[2] Véase “Satipatthana Sutta: The Foundations of Mindfulness” (MN 10), traducido del Pali por Nyanasatta Thera. Access to Insight (BCBS Edition), 1 de diciembre de 2013, http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/mn/mn.010.nysa.html.
[3] Véase How to Train a Wild Elephant: And Other Adventures in Mindfulness de Jan Chozen Bays. Boston, MA: Shambala Press, 2011.
[4] Ambos enfoques se basan en sugerencias de Jan Chozen Bays (enseñanza presencial).
[5] Guidepost for Silent Illumination, en Leighton, Taigen Dan (traductor). Cultivating the Empty Field: The Silent Illumination of Zen Master Hongzhi. Boston, MA: Tuttle Publishing, 2000
[6] Traducción del Soto Shu: https://www.sotozen.com/eng/practice/sutra/scriptures.html






